Las neuronas de Marta

Marta en la Plaza del Diamante

Aquí nos tenéis a Marta y a mí, al fin en Peñaranda de Bracamonte. Llegamos anoche y, desde entonces, nos hemos aplicado por igual a la morcilla y a las nuevas tecnologías. Aquí nos tenéis, lanzadas a la creación de nuestros blogs. Compitiendo la una con la otra por ver quién actualiza con mayor rapidez y eficacia. La velocidad de escritura de Marta es impresionante. ¡Me da vértigo! Aunque lo que más me impresiona es que sea capaz de pensar a esa velocidad. Seguro que sus neuronas son más largas que las mías. Eso debe explicar su ingenio y su brillantez: grandes autopistas neuronales. Cuánta envidia y competencia la de esta chica. ¡No para! Se ha lanzado en una batalla personal contra nuestra Revista de eLibros. ¡Qué le habremos hecho!

Una respuesta to “Las neuronas de Marta”

  1. benede Dice:

    Es que la envidia tiene que ser mala. La envidia sana ni es envidia ni es nada, es un invento de las monjas para no sentirse fatal por sentirla.

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