Las neuronas de Marta

Aquí nos tenéis a Marta y a mí, al fin en Peñaranda de Bracamonte. Llegamos anoche y, desde entonces, nos hemos aplicado por igual a la morcilla y a las nuevas tecnologías. Aquí nos tenéis, lanzadas a la creación de nuestros blogs. Compitiendo la una con la otra por ver quién actualiza con mayor rapidez y eficacia. La velocidad de escritura de Marta es impresionante. ¡Me da vértigo! Aunque lo que más me impresiona es que sea capaz de pensar a esa velocidad. Seguro que sus neuronas son más largas que las mías. Eso debe explicar su ingenio y su brillantez: grandes autopistas neuronales. Cuánta envidia y competencia la de esta chica. ¡No para! Se ha lanzado en una batalla personal contra nuestra Revista de eLibros. ¡Qué le habremos hecho!
Mayo 9, 2008 en 11:03 am
Es que la envidia tiene que ser mala. La envidia sana ni es envidia ni es nada, es un invento de las monjas para no sentirse fatal por sentirla.